We killed serendipity



He leído un post interesantísimo sobre cómo hemos matado la serendipia. "We killed serendipity" ... así empieza. Y es verdad que antes internet estaba lleno de sorpresas, descubrimientos y encuentros valiosos.

En los noventa, aún usábamos la "Encarta" para hacer las tareas del cole o íbamos a la biblioteca. Internet se usaba para conocer y hablar con gente de todos los lados del mundo hispanohablante en algo que se llamaba "Latin Chat" o en su rival "El Chat", descargar música y "quemar" CDs y DVDs, escribir blogs y comentar cosas que escribía gente de todo el mundo. Luego nos mudamos a hi5 y otras plataformas. En ese acto de escribir y comentar residía la magia. No había un algoritmo decidiendo qué blog debías leer ahora.

Llegabas a un rincón digital de un desconocido en Argentina o en México por un enlace que alguien había compartido en su propio blog en Sevilla. ¡Curación totalmente humana! Era una cadena de confianza y curiosidad.

Sin que nos diéramos cuenta, ese internet caótico y vasto como un océano empezó a ser represado en piscinas cómodas y predecibles. Dejamos de ser exploradores activos para convertirnos en consumidores. Ya no cazamos la información; la información nos llega en un feed infinito definida por un algoritmo.

Los blogs personales con sus diseños estrafalarios y reflexiones íntimas han sido sepultados por el SEO, "los 50 mejores...", "el top 10 ...", las sugerencias de influencers y un largo etcétera.

Esa serendipia era el equivalente digital a encontrar un libro fascinante en la biblioteca mientras buscabas otro, o a empezar una conversación con un extraño en una cafetería que te cambia la perspectiva.

Para encontrar esa magia perdida hay que hacer un esfuerzo consciente que para los nativos digitales es a veces demasiado grande.